Cada camino se hace al andar, almenos eso debió pensar Judas Escariote cuando ascendía el monte de Sinaí. A pesar de que la pendiente no era excesivamente elevada, poco ayudaban las apargatas de trapo utilizadas en la época, más de una piedra abrian de nuevo los infectados callos de los pies, y eso no es plato de buen recibo, pero nadie dijo que la gloria era grauita.
Subiendo el sendero, sin dudar y con paso firme, acompañado de sus malolientes colegas, se insinuaba una disimulada sonrisa en su interior, ya falta menos, ya falta menos...
Fué entonces cuando Pedro, aquél que desde un inicio tuvo los favores del innombrable, el que le preguntó: ¿y tú Judas por qué tienes esa cara de pavo?, ¿ya estás estás soñando otra vez? dejate de ilusiones tontas y reflexiona en lo que estamos compartiendo, este ascenso no es simplemente un camino a hacer, es más que eso, piensa que somos afortunados por vivir el momento que nos ha tocado y que muchos jamás podrán estar tan cerca de él como nosotros, reflexiona Judas, reflexiona…
Y Judas reflexionó, hasta ese momento estaba pensando en la tendera del mercado, que le ofreció gustosa abrigo y cama por haberla ayudado a descargar el pescado de la carreta, parecía buena mujer, y menudas berzas, poco frío pasaría de noche cubierto de tanto y tanto esplendor... y despertado por las sabias palabras de Pedro, vió la luz, el barbas tiene razón, hay que aprovechar la ocasión, estoy viviendo algo muy grande, me despierto con el hijo de Dios, desayunamos juntos, defecamos y nos aseamos espalda con espalda, conozco hasta su último secreto, hasta el rollete con M.M., soy un afortunado, esto es un puto negocio!!!
ME voy a forrar, se acabó lo de ir tirado por ahí dando tumbos, besando la mano de leprosos, durmiendo al raso y sin nada en el estómago, en cuanto caiga la noche y estén todos dormidos me las piro, en Jerusalem conozco un contacto que escribe en el manuscrito local, lo voy a contar todo, lástima que aún no se hayan inventado las fotos que si no a ver cuanto me pagarían por una foto del hijo de Dios tocándose... pero eso no es todo, podré vender arapos con el nombre de Cristo, con frases ingeniosas "a mi me lavó los pies" o mejor aún "es romano el que no vote es...".
Y de repente una buena colleja de Pedro, coño Judas no aguanto más ver esa sonrisilla falsa en tu cara de pavo, a ver si te comportas como debes y pones cara de marginado, que como nos pilen los romanos nos crujen vivos...
Depertó Judas, y como sabemos no aguantó más, renuncio a sus sueños de grandeza y prefirió mandarlo todo a la mierda esa misma noche por cuatro perras, y es que cuando a uno le joden sus ilusiones de golpe las consecuencias suelen ser fatales...